Legado musical de Benedicto XVI: Belleza de la Tradición

img.22Uno de los muchos legados del papa Benedicto XVI se refiere a la música litúrgica. Enormes progresos logrados en su papado. Increíblemente este progreso ha ocurrido sin una nueva legislación, nuevas restricciones,  nuevos mandatos. El cambio ha ocurrido a través de los medios que Benedicto XVI siempre ha preferido: a través del ejemplo y por medio de la inspiración proporcionada por sus homilías y escritos.

Usted puede observar la diferencia en cualquier liturgia papal, ya sea en vivo o por televisión o a través de internet. El canto gregoriano está de vuelta, pero no  aun como el estilo preferido de “música popular” que todavía domina la liturgia parroquial. Más importante, el canto está de vuelta en su lugar que le corresponde como la oración cantada de la Liturgia.

El legado musical cambia el rumbo y presagia un futuro de belleza en el arte católico.

El tema musical de la Iglesia Católica ha estado lleno de controversias durante muchos siglos. Esto no es nada nuevo. Tampoco lo es la crisis posconciliar, en música, algo particularmente nuevo en la historia de la Iglesia. Tendemos a pensar que es sólo porque lo vivimos tan intensamente. Y esta característica es, precisamente, lo que hace que la música litúrgica sea un tema tan arriesgado. Afecta a todos de la manera más profunda. Todo el mundo tiene una opinión, y rara vez es positiva.  Sigue leyendo

Música Sacra y Litúrgica en el Triduo Pascual

Entrevista con uno de los cantores del coro pontificio

Por José Antonio Varela Vidal

En los días del Triduo Pascual, la música sacra tiene un rol fundamental, ya que acompaña los ritos y símbolos de la semana más importante del año para los cristianos. Gracias a los estudios y a la conservación de los cantos sagrados antiguos, así como por la musicalización que hicieron autores de todos los tiempos a himnos y secuencias famosas, es que hoy podemos deleitarnos con piezas que engrandecen aún más el misterio.

Como parte de estos estudiosos está el compositor y tenor venezolano Raimundo Pereira Martínez, quien es uno de los dos latinoamericanos (junto a un peruano), que conforman la Capilla Musical Pontificia, es decir, el coro personal del papa que participa en todas las ceremonias litúrgicas presididas por él.

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La música sacra debe llevar a la nostalgia de lo trascendente

Entrevista al cardenal Zenon Grocholewski
La música sacra tiene que llevar a vivir algo de trascendente, diversa de la completa banalidad de los cantos que no se adaptan a la oración y que son simplemente ruido.
Así lo afirma el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica y gran canciller del Pontificio Instituto de Música Sacra,
– ¿Cómo se armoniza la música sacra con las nuevas tendencias?
Cardenal Grocholewski:El problema no es fácil, se trata por una parte unir la tradición de la Iglesia, y por otra, de dar posibilidades a las nuevas contribuciones musicales. Por ello Pío X fundó el Instituto, para estudiar la problemática. Aquí estudian personas de todo el mundo para formar a la gente y sensibilizarla sobre el papel de la música sacra.
– ¿Cómo se integra la música sacra en la liturgia?
Cardenal Grocholewski:La música sacra es parte integrante de la liturgia y por lo tanto tiene que ser una oración que expresa este momento. No es un accesorio, es algo esencial. En este congreso en el que hablaron más de cien personas de los más variados ambientes, dieron una contribución para entender como conciliar la tradición con elementos nuevos que podemos agregar.
Hoy observamos una completa banalidad de estos cantos que no se adaptan a la oración, che son simplemente ruido. La liturgia necesita también de silencio.
Por otra parte, el canto es oración coherente con lo que se sucede con la eucaristía. En realidad en el pasado grandes músicos realizaron composiciones estupendas referentes a la misa, como Giovanni de Palestrina. Todos hicieron muchas cosas estupendas aptas a la oración.
– ¿Hoy sería quizás necesario volver a tener un poco más de música sacra en las iglesias?. 
Cardenal Grocholewski: Sí, habría que reforzar la comprensión de la música sacra. Hay nuevas composiciones, muchas veces las he oído en las iglesias, completamente nuevas pero muy bellas.
Por ejemplo el año pasado estuve en Marsella, donde había celebrado para unos juristas en una iglesia que había estado destinada a la demolición porque no habían fieles.
Llegó un nuevo sacerdote y, hoy en día, los domingos está repleta. Entre otras cosas por su canto y oración. Son sus composiciones. Este sacerdote antes de entrar en el seminario cantaba en los cabaret de París, después fue se convirtió y se ordenó sacerdote.
Y tengo que decir que me he quedado fascinado de como sus composiciones expresan la oración. Esto es oración y esa iglesia se llena.
A la salida le pregunté a la gente y muchos me decían que venían desde lejos “porque aquí se reza, el sacerdote predica y le entendemos, y hay una hermosa música”.
– Usted habló de sacralidad. ¿Qué es la sacralidad?
Cardenal Grocholewski: La sacralidad se expresa en la medida en la que se manifiesta la oración, en cuanto es nostalgia por algo, en la medida que expresa transcendencia. Pienso que sea muy importante. .Hoy por ejemplo algunas músicas modernas que escuchamos, digamos en televisión, no tienen nada de trascendental, son pura diversión sobre la tierra, no hay nostalgia de nada.
Claro, no es fácil de definir, no es una cosa física, material, si bien hay una sensibilidad en la Iglesia que sabe reconocer cuando una cosa es sacra o no lo es.
– En alguna oportunidad un prelado decía que la música en la liturgia nos lleva a vivir lo que será el Paraíso. ¿Qué nos da la música sacra?
Cardenal Grocholewski: Muchas cosas bellas sobre al música sacra escribió monseñor Ratzinger, antes de ser Papa. Ahora ha salido publicada una opera omnia de Ratzinger y en Italia salió un volumen justamente sobre la liturgia, con unas doscientas páginas sobe la música sacra. Tengo que confesar que son cosas muy bonitas. Con razón, Benedicto XVI subraya que la música sacra tiene que llevarnos a otro mundo, llevarnos a una nostalgia de lo trascendente.
No es solamente ruido, que nos saca fuera de la realidad. El Papa dice que cuando se pierde este horizonte trascendente de la vida humana, todo se reduce a lo terreno, mismo la música y la profundidad del pensamiento. La música tiene que abrir espacio a lo trascendental.
– Hay un cierto consenso en la Iglesia que el órgano es el instrumento más sacral, sin excluir los otros.
Cardenal Grocholewski: Pienso que sí, que cuando uno entra en una iglesia el órgano crea una atmósfera, da una cierta plenitud. En muchas iglesias modernas incluso importantes se busca conservar el órgano.
– A los párrocos especialmente más jóvenes le daría algún consejo?
Cardenal Grocholewski: Pienso que hay que sensibilizar la gente a la música sacra, aquella que es oración. Claramente en cada parroquia no es posible crear un lindo coro. Entre tanto es necesario sensibilizar a la gente sobre aquello que es la sacralidad del canto que se interpreta en la iglesia.

Santa Cecilia, Virgen y Mártir. 22 de noviembre

El nombre de Santa Cecilia fue siempre de los más ilustres en la Iglesia, e incluso desde los primeros siglos se recuerda con distinción en el Canon de la Misa, y en los Sacramentarios, y Calendarios de la Iglesia. Su esposo Valeriano, Tiburcio, y Máximo, que fueron compañeros suyos en el martirio, también se hayan en la misma parte de estos venerables y auténticos escritos.

La santa fue natural de Roma, de buena familia, y educada en los principios y práctica perfecta de religión. Siendo niña consagró con un voto su virginidad a Dios, aun así fue obligada por sus padres a contraer matrimonio con un noble joven llamado Valeriano. A este le convirtió a la fe, y poco después ganó también para ella a su hermano Tiburcio. Los hombres fueron antes que ella martirizados por la fe con la decapitación; y Santa Cecilia acabó su gloriosa carrera en el martirio algunos días después. Las Actas de estos Mártires les hacen contemporáneos del Papa Urbano I, y por consiguiente colocan su martirio por los años de 230, bajo Alejandro Severo; y aunque este Emperador era muy favorable a los cristianos, a veces en las conmociones particulares, o por tiranía de los Prefectos, sufrieron en su reinado el martirio varios santos. Ulpiano, Prefecto de las guardias pretorianas, y primer Ministro, era declarado enemigo y perseguidor de ellos; pero al fin fue violentamente muerto por los guardias mismos. Otros ponen el triunfo de estos mártires, en tiempo de Marco Aurelio, entre los años de 176 y 180. Sus sagrados huesos fueron depositados en parte del cementerio de Calixto, cuyo distrito fue llamado después cementerio de Cecilia.
De una antigua iglesia de esta santa en Roma en el siglo VI se hace mención, por haber tenido lugar en ella un Concilio en el año de 500. Habiendo venido a decadencia comenzó a reedificarla el Papa Pascual I, pero le costaba mucho desasosiego como encontraría el cuerpo de la Santa, que se creía haber sido sacado por los Lombardos, como habían hecho con otros muchos en los cementerios de Roma cuando cercaron aquella ciudad en tiempo del rey Astolpho, año de 755. Un domingo en que este Papa estaba asistiendo a los maitines en la iglesia de San Pedro, se sintió cansado, y se quedó indeliberadamente dormido, en cuyo sueño fue advertido por Santa Cecilia misma, que los Lombardos no habían podido encontrar su cuerpo aunque lo habían buscado, y que le hallaría si le buscaba: y en efecto le descubrió en el cementerio llamado de su nombre, vestido de una rica tela de tisú de oro, con unos lienzos a sus pies empapados en sangre. Con él se encontró el de Valeriano, su marido: y el Papa mandó que se trasladasen a su Iglesia dentro de la ciudad: como también los cuerpos de Tiburcio, y Máximo Mártires, y los de los Papas Urbano y Lucio, que yacían en el próximo cementerio de Pretextado en la misma Via Appia. Esta translación se hizo en el año de 821. El Papa Pascual fundó un Monasterio en honor de estos Santos, cerca de la Iglesia de Santa Cecilia, para que los monjes celebrasen el Oficio Divino día y noche. Adornó aquella Iglesia con gran magnificencia, y la dio inmensidad de alhajas de plata: y entre otras un ciborio, o tabernáculo, de quinientas libras de peso; y un número excesivo de ricas estofas para cortinas, y otras especies de ornamentos; en una de las cuales estaba Santa Cecilia, Valeriano, y Tiburcio recibiendo sus coronas de mano de los ángeles. Esta Iglesia, que da título a un Presbítero Cardenal, fue suntuosamente reedificada en el año de 1599 por el Cardenal Paulo Emilio Sfondrati, sobrino del Papa Gregorio XIV. Cuando Clemente VIII mandó que se sacasen los cuerpos de estos santos de debajo del altar mayor, y se depositasen en una bóveda suntuosa de la misma iglesia, llamada la Confesión de Santa Cecilia fue de tal modo enriquecida por el Cardenal Paulo Emilio Sfondrati, que pasma a todo el que la visita. Esta Iglesia es llamada in Trastévere, o al otro lado del Tíber,  para distinguirla de otras dos del mismo nombre en Roma. 
Santa Cecilia por su continuidad en cantar las divinas alabanzas, a las cuales según sus Actas solía unir algún instrumento a su voz, se venera como Patrona de la música eclesiástica.
“Al son de músicos instrumentos, la virgen Cecilia cantaba en su corazón cánticos al Señor” reza la primera antífona de vísperas.