I Domingo de Cuaresma: El Salmo de las tentaciones

Cristo 5Es el Domingo de las tentaciones de Cristo. Una antífona del oficio divino nos lo recuerda con una límpida síntesis: “Ductus est Iesus in deserto ut tentaretur a diabolo”, Jesús fue llevado al desierto para ser tentado por el demonio. La totalidad de las cinco piezas propias del primer domingo de Cuaresma – introito, gradual, tractus, ofertorio, communio – están tomados todos ellos del salmo 90, algunos versículos de este salmo aparecen varias veces en la misma misa.

En el relato evangélico se lee también, en particular, el momento en el cual Satanás le pide que se tire del pináculo del Tempo y ratifica su propuesta citando las Sagradas Escrituras: “Angelis suis mandavit de te…”, ha dado una orden a sus ángeles y ellos, con sus manos, te sostendrán.  Este es, precisamente, un versículo del salmo 90 que la liturgia ha adoptado sabiamente en el canto de gradual que sigue a la primera lectura.

– Angelis suis Deus mandavit de te, ut custodiant te en ómnibus Viis tuis. V.: In te portabunt manibus, ne unquam offendas ad lapidem pedem tuum.

Traducción estimativa- Dios mandará a sus ángeles cerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. V.: En sus manos te sostendrá, para que no tropieces  tu pie en alguna piedra.

                                                                       

Por tanto, mucho antes que en la proclamación del Evangelio se narre la exégesis del salmo por parte del demonio, la Iglesia ya ha hecho resonar su propia exégesis en el canto de la schola y del solista.De nuevo, antes del Evangelio, en sustitución del aleluya, que ya no se entonará hasta la vigilia pascual, se ejecuta el potente tractus “Qui habitat”, cuyo texto está constituido prácticamente por la casi totalidad del salmo 90, incluido el versículo cantado anteriormente en el gradual.

                                               

Qui hábitat en adiutorium Altissimi, en protectione Dei coeli commorabitur.V.: Dicet Domino: Susceptor meus es tu, et meum refugio: Deus meus, sperabo en eum. V.: Quoniam ipse liberavit me de laqueo venantium, et un verbo aspero. V.: Scapulis suis obumbrabit tibi, et sub pennis eius sperabis.V.: Scuto circumdabit te veritas eius: no timebis un nocturno timore. V.: A Sagitta volante viáticos, un negotio perambulante en tenebris, una ruina et daemonio meridiano. V.: Cadent a latere tuo mille et decem millia un dextris tuis: tibi autem no appropinquabit. V.: Quoniam Angelis suis mandavit de te, ut custodiant te en ómnibus Viis tuis. V.: In te portabunt manibus, ne unquam offendas ad lapidem pedem tuum. V.: Super aspidem et basiliscum ambulabis, et conculcabis leonem et draconem. V.: Quoniam en mí speravit, liberabo eum: protegam eum quoniam cognovit nomen meum. V.: me Invocabit, et ego exaudiam eum: cum ipso suma en tribulatione. V.: Eripiam eum, et glorificabo eum: longitudine dierum adimplebo eum, et ostendam Illi salutare meum.

Traducción estimativa- Quien habita al amparo del Altísimo, morará bajo la protección del Dios de los cielos. V.: Él dirá al Señor: Tú eres mi protector y mi refugio; mi Dios, en quien confiaré. V.: Porque él me ha librado de la trampa de los cazadores, y de la palabra agudo. V.: Él te hará sombra con su espalda y debajo de sus alas hallarás confianza. V.: Su verdad te cubrirá como un escudo; no temerás del terror de la noche. V.: De la flecha que vuela de día, de la empresa que anda en la oscuridad, de la invasión o del demonio del mediodía. V.: Mil caerán a tu lado, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te acerca. V.: Porque él ha mandado a sus ángeles cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. V.: En sus manos te sostendrá, para que no tropieces con tu pie en la piedra. V.: Serás paseo sobre el áspid y el basilisco, y pisotearás al león y al dragón. V.: Porque espera en mí, Yo lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi Nombre. V.: El me llamará  y él me escuchará: Yo estoy con él en la tribulación. V.: lo libraré, y le glorificaré:  voy a llenar de largura sus días, y le mostraré mi salvación.

Es la expresión viva del deseo de la Iglesia de exaltar y producir deleite con los distintos matices de un mismo texto, de “macerarlo”, asimilarlo, interiorizarlo. Es precisamente esta insistencia, creadora de familiaridad y de adhesión plena a la Palabra de Dios, la que expresa la actitud espiritual de la “ruminatio”, fundamento del recorrido de la “lectio”. Un recorrido que se sustancia en un “climax” expresivo, según el cual la intensidad creciente de los distintos momentos – desde la “ruminatio” a la “contemplatio” – se asocia a la progresiva complejidad de los estilos compositivos.

Este es el presupuesto que la Iglesia, a través del testimonio del canto gregoriano, pone como fundamento para la duración de los cantos. En lugar de optar por soluciones dudosas que sean ajenas a un recorrido de “lectio”, por muy breves o largas que sean, sería un bien volver a aprender la severa lección de la Iglesia, la cual nos enseña desde siempre – y para siempre – de dónde partir para acercarnos con seriedad y respeto al texto sagrado destinado al canto litúrgico.

La idea de “lectio divina” que une los textos cantados de este domingo presupone y dilata también otro principio constitutivo del repertorio gregoriano, el de la relación.

El itinerario por “formas” – que acoge los estilos compositivos ordenándolos en momentos litúrgico-musicales bien caracterizados– no agota la naturaleza expresiva y estética del gregoriano: la “forma” está completada por la “fórmula”, término con el cual se entiende cada entidad musical, de dimensiones variables, fundada sobre el principio de la alusión.

Es lo que ocurre en el introito “Invocabit me”, en el acento del verbo “glorificàbo”: lo glorificaré. Dicho movimiento melódico-rítmico, aunque es de pocas notas, indica en realidad una llamada explícita a los cánticos de la Vigilia de Pascua, donde la misma fórmula resonará varias veces dando la señal definitiva del acontecimiento pascual.

                                              


                                            

Me Invocabit, et ego exaudium eum eripiam eum, et glorificabo eum: longitudine dierum adimplebo eum. – Qui hábitat en adiutorium Altissimi: en protectione Dei coeli commorabitur. V.: Gloria Patri. . . – Me Invocabit, et. ..

Traducción estimativa- El me llamará  y  me escuchará, lo libraré, y le glorificaré:  voy a llenar de largura sus días – ( Ps. 90 1.). Quien habita  al amparo del Altísimo, morará bajo la protección del Dios de los cielos.V.: Gloria al Padre. . . – El me llamará . . .

Por tanto, el introito que inaugura los domingos de Cuaresma se configura, en este punto central, como momento alusivo de gran fuerza, en el cual ya está contenido el anuncio de la Pascua.

Es significativo también el hecho de que el texto adoptado para este introito haya sido tomado de la segunda parte del salmo 90, es decir, allí donde – contrariamente a cuanto sucede en los otros pasajes mismo – es Dios mismo quien habla en primera persona: “Me llamará y le responderé, lo libraré y le glorificaré”.

Y es precisamente sobre este último verbo “glorificaré” – verdadero y proprio vértice expresivo del introito – donde la utilización de la susodicha “fórmula” pascual hace que también la melodía alcance su punto culminante.

La promesa de la Pascua está presente desde el inicio del camino cuaresmal y no es casualidad que resuene – como en el primer introito del Adviento “Ad te levavi” – en octavo modo, el último de los modos gregorianos, señal también éste de una promesa de cumplimiento final.

Salmo 90 en Español, Música: J. Gelineau.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s