Capítulo 6º: La obra musical de San Gregorio

gregoriano2012_clip_image002_0001¿En qué consistió la obra musical de San Gregorio? Juan Diacono la sintetiza de esta manera: “antifonarium centonem compilavit”. “Centonizar”, en el lenguaje de la baja latinidad, quería decir juntar, recoger muchas cosas sacadas de diversas partes. San Gregorio pues, no ha creado las melodías, sino que las ha recopilado, ordenado. Se entiende que en esta obra de recopilación no se comportó pasivamente sino que obró como una artista prudente y sagaz. Los especialistas están convencidos que para este cometido San Gregorio actuó siguiendo el criterio que utilizó en la reforma del Sacramentario Gelasiano y que Juan Diacono definió con tres frases: multa subtrahens, pauca convertens, nonnulla vero superadiicens (simplificó mucho, cambió un poco algo y añadió un cierto número de piezas…)

Muchos creen que el canto simplificado de San Gregorio, haya sido el actual ambrosiano entonces común en toda Italia. La hipótesis es ciertamente sugestiva, y aunque no se encuentre contrastada por testimonios históricos, encuentra una sólida y sorprendente base en el estudio de ambos antifonarios. Existe una verdadera y propia analogía entre el canto ambrosiano y el canto gregoriano, se siente que entre ambos existe un origen común, y así, mientras el primero es comparable a un denso bosque rico en una vegetación espesa y caprichosa, el segundo se muestra como el mismo bosque tras la sabia poda de manos de un artístico proyectista forestal que haya abierto prospectivas, trazado caminos, convirtiéndolo en un magnífico parque. Una obra similar era eminentemente propia del genio romano.
He aquí un ejemplo en el introito (ingressus) de la Misa de Medianoche de Navidad. Nótese la sobriedad del gregoriano que aparece como una “esencialización” del ambrosiano.
Canto ambrosiano del “Dominus dixit ad me” y canto gregoriano del mismo
Hay que subrayar que hablando de “canto ambrosiano” no hemos de entender un tipo musical propio de la Iglesia milanesa, sino el conjunto de aquellas formas musicales que constituían el antiguo canto latino de coloración oriental, difundido por todas las iglesias de Italia, y después del siglo VIII, circunscrito a los libros milaneses donde permaneció sustancialmente inmutado. Nuestro insigne Dom Gregori Maria Sunyol en su “Método de canto gregoriano” (1942) subraya que el repertorio ambrosiano está contenido en muchos misales de los siglos del XII al XIV. Y en algunos de los siglos X-XII aparecen importantes fragmentos. A partir de todos ellos podemos conocer la forma ambrosiana primitiva y llegar hasta los umbrales del siglo VIII cuando empezó a recibir un cierto influjo de la reforma gregoriana.
San Gregorio, además de la fusión de las melodías, se ocupó de dar una mejor actitud, un mejor acento al sistema de las tonalidades del canto sacro. Cada uno de los cuatro modos primitivos ( protus, deuterus, tribus, tetratus ) construidos sobre las octavas teniendo respectivamente como punto de partida las notasre, mi, fa sol , para mayor claridad, fue subdividido en dos, dando origen de esta manera a los así llamados modos auténticos y los modos plagales. 

Esta nomenclatura en Occidente no la encontramos hasta el siglo VIII en un fragmento atribuido a Alcuino de York, el “ De octo tonis”.     

Por último, el Magno Pontífice, cambio la suerte de la Schola Cantorum Romana de manera que Roma pudiese contar con un adecuado y estable cuerpo de cantores como ya tenían Constantinopla, Milán, Nola, Reims y Lyón.

http://germinansgerminabit.blogspot.com.es

Anuncios