Capítulo V: La Reforma de San Gregorio Magno

gregoriano2012_clip_image001_0000Todo el florecimiento musical del que hemos esbozado los trazos principales en su origen y en su desarrollo inicial, prosiguió en la Iglesia Romana de manera decidida y enérgica durante los siglos V y VI de la mano de los romanos pontífices. El liturgista e historiador Gerbert editó un pequeño tratado escrito por un tal “Juan, archicantor” de la Escuela de San Pedro en Roma que resume la obra de los papas León, Gelasio, Símaco, Juan, Bonifacio, Gregorio y Martín así como de los abades Martín, Catalejo, Mariano y Virbono. Es difícil precisar el significado y la envergadura de las referencias contenidas en las singulares afirmaciones de ese monje romano. Tanto como poderlas contrastar con otros documentos. Lo que sí podemos afirmar es que los historiadores medievales han mantenido un silencio absoluto sobre la obra musical de la mayor parte de estos papas, mientras hablan largo y tendido sobre la de San Gregorio Magno.

La figura de este insigne pontífice, que ha dejado una huella tan profunda en el gobierno pastoral de la Iglesia, despunta de manera singular en lo que se refiere a la historia litúrgica. Toda la tradición medieval, por supuesto coloreada con la leyenda, le atribuye la organización definitiva de la liturgia romana y especialmente del canto sacro que tomó de él la denominación de “gregoriano”.

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Legado musical de Benedicto XVI: Belleza de la Tradición

img.22Uno de los muchos legados del papa Benedicto XVI se refiere a la música litúrgica. Enormes progresos logrados en su papado. Increíblemente este progreso ha ocurrido sin una nueva legislación, nuevas restricciones,  nuevos mandatos. El cambio ha ocurrido a través de los medios que Benedicto XVI siempre ha preferido: a través del ejemplo y por medio de la inspiración proporcionada por sus homilías y escritos.

Usted puede observar la diferencia en cualquier liturgia papal, ya sea en vivo o por televisión o a través de internet. El canto gregoriano está de vuelta, pero no  aun como el estilo preferido de “música popular” que todavía domina la liturgia parroquial. Más importante, el canto está de vuelta en su lugar que le corresponde como la oración cantada de la Liturgia.

El legado musical cambia el rumbo y presagia un futuro de belleza en el arte católico.

El tema musical de la Iglesia Católica ha estado lleno de controversias durante muchos siglos. Esto no es nada nuevo. Tampoco lo es la crisis posconciliar, en música, algo particularmente nuevo en la historia de la Iglesia. Tendemos a pensar que es sólo porque lo vivimos tan intensamente. Y esta característica es, precisamente, lo que hace que la música litúrgica sea un tema tan arriesgado. Afecta a todos de la manera más profunda. Todo el mundo tiene una opinión, y rara vez es positiva.  Sigue leyendo