SAN PÍO X, REFORMADOR DE LA LITURGIA

Un historiador perteneciente al “Movimiento Litúrgico” ha escrito:

“Con el Papa Pío X, el Movimiento Litúrgico entra en un período totalmente nuevo. Hasta ahora, en efecto, había sido el atributo de fuerzas individuales en la Iglesia. Unas voces se habían levantado por ahí y por allá, manifestando su común acuerdo sobre un tipo de reacción contra la laicidad invasora y pregonando la vuelta a, las fuentes como el verdadero medio de recristianización… Pero estos llamados, que venían a rozar la trama de las prácticas cotidianas, podían golpear sin alarmas la indiferencia de toda una parte del clero por lejos, la más numerosa- que ponderaba mediocremente un cambio en las costumbres de piedad y en los métodos de apostolado. A partir del día en que fue electo Papa, Pío X se convirtió en el propagador oficial de la restauración litúrgica, y las cosas cambiaron. Sus intervenciones múltiples sobre la música religiosa, sobre el salterio y sobre la comunión frecuente, fueron «otros tantos enérgicos golpes de timón que orientaron resueltamente a la Iglesia hacia ua vida litúrgica totalmente impregnada de piedad tradicional, de gracia sacramental y de belleza inspirada»”. (1)

REFORMA DE LA MÚSICA SACRA

La preocupación de San Pío X por la liturgia no empezó a partir de su elevación al Sumo Pontificado. Como joven vicario, y todavía en Tómbolo, creó una “Schola cantorum” con jóvenes de Salzano, a los cuales formó con el mayor cuidado en la práctica del canto llano y en las ceremonias.

En su parroquia realizó su ideal de esplendor litúrgico, que provocaba admiración de clero y pueblo. Él mismo decía: “Ni hay que cantar, ni hay que rezar durante la misa; hay que cantar y rezar la misa”. Y también: “Me he convencido por una larga experiencia de que las puras armonías del canto eclesiástico, tales como las exigen la santidad del templo y de las ceremonias sagradas que en él se cumplan, influyen admirablemente sobre la piedad y la devoción, y por consiguiente sobre el verdadero culto de Dios”. (2)  Sigue leyendo

LA MÚSICA CRISTIANA Y LA HEREJÍAS POR OMISIÓN

Al comienzo de la Misa confesamos públicamente que somos pecadores de pensamiento, palabra, obra… y omisión. Siempre he creído que la parte de la omisión la omitimos demasiado en consideraciones relativas a nuestra fe y nuestra vida cristiana. Por definición lo omitido es aquello a lo que uno no ha prestado la atención, el cuidado o el esfuerzo que se merece; ello mismo hace que uno esté como predispuesto a seguir ignorando lo que ya ha empezado a ignorar, y así las omisiones se apilan unas sobre otras, endureciendo de paso la conciencia. Estas realidades no son sólo personales. También los grupos humanos se acostumbran a ignorar porciones enteras de su realidad o clases enteras de ciudadanos, con lo cual dejan listo el terreno para los abusos raciales, étnicos o económicos, la omisión sistemática degenera así en odio. En la religión existe la posibilidad Sigue leyendo