Canto Religioso y Canto Profano

Es difícil distinguir entre canto popular religioso y canto popular profano, así como precisar su origen exacto, si religioso o profano, pues el ritmo popular, cuando no era chabacano, tenía una cierta dosis de religiosidad.
Cuando un pueblo ha sido religioso, ha cantado su fe en la calle, en el trabajo, en la diversión, etc.¡Cuántas avemarías musicalizadas pueden haber surgido de labios del pastor que, cuidando sus ovejas, cantaba!. Así mismo, ¡cuántos cantos de amor, cuántos madrigales han entrado en el templo para cantar al amor de los amores!. El procedimiento de poner un texto religioso a una melodía profana es un recurso constante en la historia de nuestra música religiosa, popular, gregoriana o polifónica.
Incorporación al templo de melodías profanas
Si comparamos las misas y motetes religiosos de la polifonía clásica (s. XVI), con los madrigales profanos, difícilmente encontraremos una diferencia en la música en cuanto tal. La diferencia está en el texto, que según sea religioso o profano, calificará a la música. Comparando la música monódica de los siglos XI al XIII, pasa lo mismo. A la secuencia profana “O admirabile veneris idolum”, se le puso dos siglos más tarde texto religioso “O Roma nobilis orbis et domina” (Dalla Corte-Pannain, Historia de la Música, Labor, Barcelona 1965, p. 148.). 
Era frecuente adaptar textos o melodías que tienen origen diverso. Encontramos melodías con dos textos, uno profano “En ma dame al mis mon cuer” y otro religioso Veni, Sancte Spiritus (Dalla Corte-Pannain, Historia de la Música, Labor, Barcelona 1965, p. 150) , y es que la música gregoriana y la profana de su tiempo, en cuanto a la estética, no diferían mucho entre ellas.
Sin pretender un recorrido minucioso por la historia de la música religiosa, encontramos ya en el siglo XV aGuillaume Dufay que compone unas misas utilizando las canciones “Si la face ay pale” o “L ‘homme armé”. El español Francisco de Guerrero (1528-1599), prototipo del más puro misticismo español, de la escuela sevillana, adapta su madrigal “Prado verde y florido” en el motete eucarístico “Pan divino y gracioso”, con sólo cambiar el texto:
Prado verde y florido, (bis)
fuentes claras,
alegres arboledas y sombrías,
pues veis las penas mías cada hora, 
contadlas blandamente a mi pastora, 
que si conmigo es dura
quizá la ablandará vuestra dulzura.
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