San Silvestre Papa y el Canto del Te Deum

Hoy, último día del año, celebramos la festividad del Papa San Silvestre I y también en este día, a la hora de Vísperas, la Iglesia tiene la costumbre de cantar solemnemente el Te Deum, dando gracias a Dios por el año que acaba.

San Silvestre I, papa

En la “Depositio Episcoporum” tenemos la información más antigua acerca del culto a este santo papa que murió tal día como hoy del año 335.  Esta festividad es recordada en todos los sacramentarios y martirologios históricos, y ¡cómo no!,  en los Martirologios Romano y Jeronimiano, aunque en su biografía hay connotaciones legendarias.  La Iglesia de Oriente lo conmemora dos días más tarde, el 2 de enero. Había nacido en Roma en el año 270, siendo su padre un tal Rufino, que era sacerdote en tiempos del Papa San Marcelino. Como Sumo Pontífice, sucedió al Papa San Melquíades un año después de decretarse el célebre Edicto de Milán por el que se le devolvía la libertad a la Iglesia. Se le atribuyen una serie de escritos que forman parte de los llamados “apócrifos sinmaquianos”, algunos de los cuales se utilizaron en la elaboración del “Liber Pontificalis”, en el cual se atribuye a San Silvestre un papel importante dentro de la Iglesia y en sus relaciones con el emperador Constantino. En enero del año 314 tuvo que esconderse, refugiándose en el Monte Soratte, a unas siete leguas de Roma, pues en ausencia del emperador, los magistrados de Roma iniciaron de nuevo la persecución contra los cristianos. Cuando volvió Constantino, fue llamado por este que estaba afectado por la lepra, de la que se curó milagrosamente después de recibir el bautismo. El emperador, agradecido, decidió construir la Basílica Vaticana, la Lateranense y algunas otras iglesias en Roma, como la de San Pablo en la vía Ostiense y la de la Santa Cruz en Jerusalén y aunque en esta actividad constructora hay quienes dicen que la intervención del Papa no fue decisiva, sin embargo se le atribuye la fundación de una basílica, la del “titulus Aequitii”, a la que desde el siglo VI se la reconocía como “titulus Sancti Silvestri. Su pontificado fue largo pues duró algo más de veinte años, pero su vida digamos que se vio oscurecida por la popularidad del emperador Constantino el Grande, contemporáneo suyo y que es considerado como el primer emperador cristiano. Sigue leyendo